Montevideo, 25 de Agosto 2019

  • °
  • H %
Actualidad

China requiere más de lo que hay en el mundo

El panorama es inmejorable para el negocio, con demanda y buenos precios asegurados, y un tratado comercial con la Unión Europea.

Ni toda la carne vacuna que se produce en el mundo alcanzaría para saciar la demanda china. El país asiático venía incrementando notoriamente sus importaciones de carne en los últimos años, demanda que se multiplicó exponencialmente luego de la aparición de la fiebre porcina africana.

«Estoy viendo algo que nunca vi. En el mundo se comercializan 30 millones de toneladas de carne de las tres principales especies (vacuna, de pollo y de cerdo). Es un montón. Pero las predicciones del faltante de la carne de cerdo en China ya se aproximan más a 15 millones que a los 10 millones que se creía hace un año y medio o dos. Por lo tanto, la caída de la producción de cerdos en China puede ser parecida a la mitad de la cantidad de carne de las tres especies que se comercializa en el mundo. Con estos datos uno empieza a tomar referencia del drama del faltante de carnes, que es imposible de resolver por el momento», dijo Víctor Tonelli, empresario argentino del rubro cárnico, en el marco de una jornada que organizó la Asociación de Consignatarios de Ganado.

El analista, que es referente en el rubro, agregó que «es tal el faltante, que aún no lo vemos en los precios, aunque los chinos pagan 20% o 25% más de lo que venían pagando. Pero ni los propios chinos aún tienen consciencia de la gravedad de esta situación, porque se viene en caída libre y aún no se llegó al fondo».

Tonelli señaló que los precios de las carnes de pollo y cerdo entre 2009 y 2019, según la evolución del Índice de Precios de la FAO, casi no tuvo cambios hasta la fiebre porcina en Asia, lo que mostraba que oferta y demanda estaban relativamente cómodas.

Sin embargo, la evolución de precios de la carne vacuna mostraba que la oferta era insuficiente para satisfacer una demanda que, ante la escasez, pagaba mayores precios.

El mercado mundial de carne vacuna creció 23% en los últimos años, y es probable que no haya crecido más porque no había más oferta.

«Cuando hay desequilibrios entre oferta y demanda, los precios dicen si alcanza o no el producto. Y claramente, ya antes de la fiebre porcina, la oferta de carne vacuna era menor a la demanda. Ya estábamos montados en un negocio donde la demanda quería más. Muy pocos otros productos en el mundo, salvo las nuevas tecnologías, podían mostrar esto», subrayó el analista argentino.

Dijo que «si tomamos conciencia de que estamos en uno de los pocos negocios donde la demanda quiere más, está insatisfecha, y tiene plata para presionar por la escasez, muchos de nuestros problemas los miraríamos de otra manera. Esto es algo maravilloso para los que podemos ser oferentes de carne».

Hasta hace seis años China no importaba carne vacuna, y en la actualidad es el principal comprador. Una parte importante de su población accedió al consumo de un producto que no conocía. El país generó grandes stocks de carne, al absorber 30% del mercado internacional, y frenó circunstancialmente las compras porque ya no tiene donde almacenarla.

Al comparar las importaciones chinas de carne en el primer cuatrimestre de 2019, respecto a igual período de 2018, se observa que aumentaron 110%, cuando ya venía de un aumento muy significativo; y el 75% de esa carne es abastecida por el Mercosur.

«Pero tiene que poner guita para llevársela, y se la va a pelear a los compradores tradicionales», dijo Tonelli.

En este marco, Israel, por ejemplo, empieza a perder terreno en la participación de mercados. «Argentina ya exporta 70% de su carne a China, y todavía no empezó a exportar con hueso. Ya no es negocio decirle a los Israelíes que vengan, porque es un problema, bajan 30% la velocidad de la noria y pagan menos que los chinos. Van a tener que pagar US$ 1.000 o US$ 1.500 más, o no se les va a vender… Había países que antes ponían los precios, pero hoy los precios los ponen los chinos», sostuvo.

Sobre la posibilidad de seguir atendiendo a clientes tradicionales, aunque con un menor volumen y resignando precio, pensando en la importancia de la diversificación de mercados, respondió que eso dependerá de la espalda financiera de cada exportador y de la filosofía de cada empresa.

«Siempre mantuve relaciones de largo plazo y aún en las peores circunstancias estuve dispuesto a perder algún centavo para mantener la relación con los clientes. Pero cuando los centavos se transforman en dólares uno ya piensa dos veces. Hoy eso es lo que está pasando», dijo.

Tonelli admitió que no eligiría esta alta dependencia del mercado chino, porque un futuro imprevisto puede hacer que se derrumbe todo, pero dijo que es algo que está dado. Comentó que nadie indica que podría cambiar esta «demanda brutal», porque la fiebre porcina «ya no es un problema de ese país, ni de la región asiática, sino mundial».

Agregó que lo que más le preocupa es evitar problemas sanitarios, porque eso sí afectaría el negocio. «Son cosas que pueden ocurrir y que han ocurrido», advirtió.

Además, consideró probable que China este año se lleve 70% u 80% de las exportaciones cárnicas de Uruguay y de Argentina, porque necesita el producto y porque tiene la plata para pagarlo.

El broker uruguayo Michel Decker, que mantiene una importante actividad comercial en China, destacó que ese país se consolida como el principal importador de carne vacuna del Mercosur, a pesar de que Paraguay no mantiene relaciones comerciales con ese mercado, de que muchas plantas de Argentina y Brasil no están habilitadas para exportar, y de las limitaciones de producto.

Confirmó que la fiebre porcina impactó en el mercado de la carne vacuna, y que se cree que China tendrá que incrementar 40% la importación de carne de cerdo, o buscar sustituirla. La carne de cerdo es la principal proteína consumida en ese país, con más de 50 kilos por persona por año, mientras que el consumo promedio de carne vacuna es de apenas 5 kilos.

En síntesis, el panorama es alentador desde el punto de vista de al demanda, que viene creciendo año a año y con precios que son importantes, y eso representa muchos desafíos, porque la oferta no alcanza.

La demanda quiere respuestas inmediatas y no hay tiempo a prepararse, lo que no es tan bueno, porque «puede llevar a decisiones políticas inadecuadas, para preservar los precios internos o tomar otras decisiones», advirtió.

Los analistas creen que la fiebre porcina llevará mucho tiempo para solucionarse, y por lo tanto, el panorama marca que la demanda se multiplicará respecto a la que ya se presentaba.

Se considera, además, que en este contexto llegarán muchas empresas chinas queriendo invertir en la producción e industrialización de las carnes en el Mercosur.


Lee la nota completa en Revista Verde N° 78